miércoles, 1 de julio de 2026

Maternando solas, con o sin neurodiversidad

Hay muchas mujeres en todo el mundo que maternamos solas, o casi solas. Recientemente se ha empezado a hablar de los cuidados, de cómo son relevantes, de que deben ser visualizados, de que estas labores recaen la gran mayoría de las veces en la mujeres. Se ha mencionado también la carga mental, algo que no estaba en nuestro vocabulario 20 años atrás, cuando me hice madre, y menos la gestión emocional, entendida como es esta labor de estar pendiente de las emociones de los demás y sus necesidades visibles e invisibles así como sus cambios de estado de ánimo, detonadores, etc.

Falta mucho por hacer, pero se agradece que al menos la cosas se puedan nombrar de alguna manera, se hable de ellas, se intente legislar, visibilizar.

En todo caso, sigue siendo un tema pendiente, muchas lo dejamos todo en el camino y eso afecta nuestra salud gravemente, así como nuestras oportunidades.

En el contexto de la neurodiversidad resulta aún más grave. Es frecuente que las mujeres que hoy son adultas no hayan obtenido un diagnóstico bien hecho en el caso de que tuvieran autismo nivel 1 (el se que considera de bajas necesidades, un tema para otro día), Déficit de Atención y otras características de su funcionamiento cerebral o incluso otros, como pueden ser bipolaridad, síndrome de la personalidad limítrofe, etc.

A veces es la maternidad la que hace explotar estas características porque el hecho de cumplir con la demandas de un niño pequeño (que por cierto, tiene altas probabilidades de tener un diagnóstico similar), sin apoyo o comprensión sobre las necesidades y apoyos que necesita la madre de acuerdo a su diagnóstico puede desembocar en situaciones de alto riesgo para la madre y los menores. 

Y es que, si pedir que se garanticen las necesidades básicas que son masomenos fáciles de entender, cmo alimentos y servicios, es mucho pedir, ya que seguimos viendo deudores alimentacios que evaden sus responsabilidades y violentan a sus hijos y sus madres sin consecuencias, llegando hasta el extremo de la violencia vicaria, es decir robarse a su hijos y privarles del derecho de var a sus madres y no hay poder legal que los haga cumplir, imáginense qué se puede esperar de las necesidades invisibles como son las de la salud mental.

Es un panorama desalentador.

Al menos puedo decir, que como madre que crió sin más adultos que fueran parte de la responsabilidad de los cuidados, hay también momentos muy lindos y amorosos cuando estás sola con tu pequeño, y para él no hay nada mejor que tus brazos, y sabes que se siente seguro y feliz, al menos por un rato.



martes, 30 de junio de 2026

Sobre mi diagnóstico de autismo

 


Mi hijo está por cumplir 20 años (¡20!, qué locura), pero cuando tenía 4 asistía a un kinder Montessori y un día la directora me dijo que nunca iba a poder aprender a leer porque tenía autismo. Me preocupé un poco pero pensé que aún era pronto para determinar algo así y me puse a investigar acerca del autismo.

En aquella época aún se usaba mucho la categoría conocida com Asperger, que ahora ya no se usa, pero que en todo caso me pareció que era la única posibilidad que se acercara a un niño que no había tenido problemas para desarrollar su capacidad comunicarse con otros, aunque en todo caso me pareció que no era posible que él tuviera eso, pero en cambio, me pareció que yo sí encajaba en muchas de las cosas que se describían.

Pasé más de una década intentando alcanzar un diagnóstico, nuestra economía fue siempre muy limitada para acceder servicios de salud mental, pero lo intenté e incluso rellené algunos cuestionarios que profesionales que estaban tratando a mi hijo en diferentes de su desarrollo me pusieron a completar, pero siempre me decían que de plano no era posible que yo tuviera autismo ni Asperger.

Seguí investigando, y por fin, en 2025 con 44 años de edad, recibí una hojita diagnóstica de parte de una psiquiatra del IMSS, tras una entrevista de 15 minutos que decía Autismo y TDAH.

Un año después recibí un diagnóstico más completo después una serie de pruebas diagnósticas. Resultó que sí, no sólo tengo autismo, sino también estrés post traumático complejo, pero nó déficit de atención.

Todo esto ha sido una cascada de emociones no necesariamente positiva, sino como un revoltijo, pero sé que no soy la única en esta situación, también sé que ya nadie escribe blogs, pero ¿porqué no retomar este medio de reflexión y comunicación en estas épocas en que el internet está lleno de cosas feas, inmediatez y creación artificial?

¿Qué opinan?, dejen sus comentarios porfis, compartamos, o escríbanme un correo a nahuatlv@yaho.com