lunes, 6 de julio de 2026

Cuando era joven escribía blogs

Cuando era joven escribía todo tipo de cosas, poemas, obras de teatro, ensayos, crónicas, cuentos. Era muy feliz haciendo eso, algunos maestros de la secundaria decía que era buena.

Incluso de niña, cuando tenía 5 años, no podía esperar para aprender a leer, mi madre tuvo que entrarle a la tarea porque yo no tenía tiempo para esperar a que me enseñaran en la escuela. A esa edad aprendí a leer y una de las primeras cosas que hice fue escribir un cuento muy chistosillo. 

De alguna manera, en el año de 2005, descubrí los blogs, y empecé a hablar de lo que pensaba, sentía. A pesar de que ya existía el internet, no era tan fácil mantenerse en contacto con los seres queridos que habitaban en extranjero, mi vida siempre ha sido así, nunca están todos los que quiero en un mismo país, el blog era y una nueva manera de estar cerca.

Y luego pasó una primera cosa maravillosa, al mes de haber empezado a escribir, sospeché que estaba embarazada, ¡y si!, el hermoso bebé que llevaba 5 años deseando por fin iba a llegar a abrirme y universo nuevo.

Parí el blog y el hijo con toda felicidad y lo que escribía y pensaba empezó a estar relacionado con la maternidad.

Y entonces pasó una segunda cosa maravillosa en inesperada, mujeres que no me conocían empezaron a comentar mis publicaciones, y ellas escribían sus propios blogs, y de pronto, teníamos una comunidad internacional de mujeres y madres, hablando de lo que sentíamos y resonando juntas. Fue una época linda, el internet era otra cosa, pero ¿no podríamos hacerlo nuestro de nuevo?

No todo el mundo estaba contento con lo que yo decía, claro, incluso encontré una discusión pública en Twitter donde la gente opinaba que estaba dañando a mi hijo porque no teníamos un televisor en casa.

Alguien más no estaba contento, mi nuevo compañero, o debería llamarlo mi violentador, que es lo que realmente fue. En muchas formas me fue aislando de todo, haciéndome más chica, recortando mi mundo y el de mi hijito, y yo, no me daba cuenta ni tenía los recursos para salir de ahí. Once años me maltrató a mí y más a mi hijo, las heridas que dejó son severas y quizá nunca sanen del todo. No es este un país donde el acceso a la justicia sea algo sencillo.

Es verdad que es útil buscar sanar, pero como dijo Sayuri Herrera de Román nada sana como la justicia.

Mientras nosotras, podemos volver a estar juntas aquí, en un mundo virtual que ya está rancio y asqueroso, pero que aún tiene flores, aún tiene madres, nuestros hijos y nuestros corazones.

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