jueves, 9 de julio de 2026

La vergüenza de los intereses múltiples

Mi diagnóstico de autismo llegó acompañado de varias sorpresas, un de ellas fue que también tuve resultados de "altas capacidades", es decir lo que antes se nombraba como alto coeficiente intelectual. No fue una noticia que recibí con alegría, me ha costado procesar ese información, que para mucho conocidos parece muy obvia.

Y es que he batallado mucho con estas ideas de inteligencia, mientras que ha habido entornos académicos en los que he tenido un buen desempeño, al mismo tiempo la escuela ha sido una tortura para mí, especialmente la última carrera universitaria que cursé de 2020-2024.

He leído mucho sobre autismo, pero no había explorado información sobre las características y retos que puede representas vivir con esta forma de funcionar. Yo entiendo que estas capacidades me pueden haber aportado muchas herramientas, pero al mismo tiempo pienso en cómo esto también choca en el ámbito social y me dificulta desarrollarme o incluso aprender.

Algo que ha sido señalado muy duramente en toda mi vida es el hecho de que mis intereses sean tan diversos. Una de las cosas que permitió separar mi diagnóstico de la posibilidad de que también tuviera TDAH, es el hecho de que mis intereses no se desvanecen, sino que siguen vigentes y vivos. Me resulta particularmente frustrante no poder dedicarme a ellos, si no estoy investigando en este momento sobre literatura infantil inglesa, partería tradicional, técnicas de enseñana del violín, haciendo diseño textil y escribiendo obras de teatro, entre otras, es porque estoy atorada con la maldita tesis -otra vez al igual que desde 2005-, y he estado atrapada en la carrera por alcanzar la chuleta con total desesperación, como ha sido desde que me hice madre hace 20 años. 

No he podido despojarme de una sensación de vergüenza por ser quien soy, específicamente en este punto, el de incursionar en áreas que no están relacionadas. He tenido que escuchar una y otra vez que sólo se puede ser bueno en una cosa, que debería concentrarme, que porqué no termino algo antes de comenzar lo siguiente. Especialmente me duele el recibimiento que tuvo el hecho de que empezara a tocar el violín a los 30 años, como si fuera algo de lo que hubiera que avergorzarse, como si hubiera elegido alguna actividad deshonrosa, así como todos mis emprendimientos en lo que he desarrollado empresas de productos ecológicos, pastelería, costura, jueguetes didácticos, etc., como si ser comerciante me hiciera menos.

Aún vivo en esa cueva de angustia y vergüenza, pero intento ir saliendo de allí, en ese sentido resutó particularmente útil el leer información que dice que las personas con altas capacidades suelen tener este tipo de maneras de ser, de estudiar con pasión muchas coasa al a vez. Quisiera estar bailando, pintando, escribiendo, patinando en hielo, lo siento como una fuerza intensa dentro de mi corazón que debo estar frenando las 24 horas del día. Así como es un profundo dolor y se siente como una tortura cuando me veo obligada a concentrarme en una sola cosa a la vez, dentro de mí me lleno de enojo, odio hacia mi misma, es una sensación horrible. Igual trato de poner buena cara cuando la gente me da estos consejos de sólo hacer una cosa y así, siento que soy una farsante porque no me he profesionalizado en "nada" (aunque podría argumentarse que no es verdad con títulos y demás).

En fin, aquí estoy, un poco más satisfecha con esta idea, de poder ser todo al mismo tiempo y que no esté mal, aunque habrá para quienes siempre lo esté, pero pues eso ya no me toca a mí, eso está en otros lados.


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